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"Portal a los Hielos Eternos" |
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Actualizado al: 27 de Febrero de 2010 - Próxima Actualización: 12 de Marzo de 2010 -
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Era una época en la que cada vez más mujeres se incorporaban a la producción, especialmente en la rama textil, donde eran mayoría absoluta. Pero las extenuantes jornadas de más de 12 horas a cambio de salarios miserables sublevaron a las obreras de una fábrica textil neoyorquina que salieron a reclamar por sus derechos. Era el 8 de marzo y las manifestantes fueron atacadas por la policía. Pero no fue la primera ni la última vez que las obreras textiles se movilizaban. Medio siglo más tarde, en marzo de 1908, 15.000 obreras marcharon por la misma ciudad al grito de "¡Pan y rosas!", sintetizando en esta consigna sus demandas por aumento de salario y por mejores condiciones de vida. Y, al año siguiente - también en marzo -, 140 mujeres jóvenes murieron calcinadas en la fábrica textil donde trabajaban encerradas en condiciones inhumanas. Fue finalmente en 1910, durante un Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, que la alemana Clara Zetkin propuso que se estableciera el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, en homenaje a aquellas que llevaron adelante las primeras acciones de mujeres trabajadoras organizadas contra la explotación capitalista. Siete años más tarde, cuando se conmemoraba este día en Rusia - febrero de 1917, para el calendario ortodoxo -, las obreras textiles tomaron las calles reclamando "Pan, paz y libertad", marcando así el inicio de la más grande revolución del siglo XX, que desembocara en la toma del poder por la clase obrera, en el mes de octubre del mismo año.
Clara Zetkin (1857-1933) fue dirigente del Partido Socialdemócrata Alemán y organizadora de su sección femenina. Fundó el periódico "La Igualdad", que se transformó en uno de los canales de expresión más importante de las mujeres socialistas de su época. Combatió contra la dirección de su partido cuando ésta se alineó con la burguesía nacional votando los créditos de guerra en la Iº Guerra Mundial.
Lentamente, y a medida que el feminismo ha ido cobrando fuerza en todo el mundo, el Día de la Mujer ha ido perdiendo su carácter obrero, pasando a ser una jornada de lucha en la que se reclaman los derechos de todas las mujeres en todos los ámbitos. Año tras año, miles de mujeres salen a las calles de todo el mundo para demandar nuevos derechos, defender los ya conquistados y luchar contra aquellas leyes que las discriminen o que rechacen el principio de igualdad de sexos y de oportunidades. En numerosos lugares del mundo las mujeres siguen demandando derechos básicos como acceder a la educación, la cultura, el trabajo o la política. Las mujeres expresan hoy su voluntad de participar en condiciones de igualdad en sectores en los que tradicionalmente su participación ha sido minoritaria.
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Del 05 al 08 de Febrero de 2010
Así lo demuestra un estudio realizado en más de 700 argentinos y uruguayos de entre 17 y 27 años. A la mayoría, ese proceso de adultización imaginaria los hace sentirse con 5, 20 y hasta 40 años por encima de su edad real. Eso los lleva a experimentar una autosuficiencia y una autoexigencia hasta el punto de no poder tolerar un fracaso, sentir fobia al aprendizaje y copiar de su entorno las emociones, la impulsividad y la violencia, sin los "filtros" de la madurez. "La simetría entre padres e hijos es un efecto indeseado, involuntario e inconsciente del modelo de crianza más cercano y demostrativo. Además, desde siempre, los hijos copian a los padres desde que son muy chiquitos", precisó la licenciada Claudia Messing, que dirigió el estudio. A la vez, ese nuevo modelo establece vínculos más simétricos, en lugar de las antiguas jerarquías familiares. "Los de 40 ya son simétricos con sus padres y, a la vez, lo transmitieron a sus hijos. Los más chiquitos son hoy los más simétricos con los adultos, aunque carecen de la flexibilidad emocional necesaria para lidiar con esa pseudoadultez. Son sabios por un lado, pero inmaduros por el otro", agregó Messing, que dirige la Escuela de Posgrado en Orientación Vocacional y Vincular-Familiar. "Un nene de 2 años que habla como un adulto puede parecer muy gracioso, cuando es un signo que los padres deben observar." Este nuevo modelo de crianza, en el que los adultos interactúan de igual a igual con chicos, adolescentes y jóvenes con mayor capacidad intelectual de captar información que generaciones anteriores, tiene efectos no tan positivos. "Es necesario empezar a afrontar las consecuencias negativas de la simetría, por la que los hijos se contagian de los estados emocionales de los padres y se mimetizan con sus historias." Para eso, aconsejó no sólo empezar a poner límites con firmeza, sino también "generar una comunicación respetuosa y, cuando un hijo desee escuchar una explicación, estará en la habilidad de los padres la posibilidad de recuperar la confianza en su autoridad". Para poner a prueba la transmisión y los efectos de la simetría entre padres e hijos, 764 adolescentes y jóvenes accedieron a responder un cuestionario con 23 preguntas y a dibujar un árbol (ver ilustración). Sorprendió a los investigadores, ver cómo las respuestas al cuestionario aparecían resumidas en cada árbol dibujado. En el libro que reúne toda la investigación e incluye una reproducción de cada dibujo llama la atención una característica: casi todos los árboles aparecen en la parte superior de la hoja, lo que demuestra que "él o ella es su propia autoridad" y que está "en paridad con el adulto". El medio de la hoja, en cambio, representa la realidad y, la parte inferior, el apoyo, la reflexión de lo que uno hace y la introspección, "que la mayoría de los participantes mostró como algo que está vedado", aclaró la autora. El 80% de los árboles tienen aspectos envejecidos y con muchas marcas. De hecho, un participante de 18 años describió así un árbol sin apoyo, grande y con una copa que desborda la hoja en el margen superior: "Tiene 900 años, es seco, vivo y ramificado". Además, el 94% reconoció tener alguno de los síntomas de la simetría: la hiperexigencia; la desmotivación y el desinterés cuando no les salen algo; la desconexión emocional con los padres para poder tolerar el vínculo y la cercanía, consigo mismo y el entorno, lo que explicaría por qué les cuesta reconocer las preferencias vocacionales; la falta de incorporación de las jerarquías, no sólo con los padres, sino también al sintetizar un texto en el colegio; el contagio emocional de sus padres, sus compañeros de aula y hasta de lo que ven en los videojuegos, YouTube o la televisión. "Es importante que los padres aprendan a no contagiarse de la emoción de sus hijos (durante una conversación o confrontación) para poder manejar la comunicación. Cuando los hijos tienen pocos límites, son más porosos a los estímulos externos." El 77% de los participantes dijo que tenía un vínculo simétrico con sus padres. Eso incluía ser hipercríticos con ellos, llamarlos por los nombres o sentir que los adultos los criticaban cuando les daban un consejo. "La mitad era hipercrítico de como se visten, hablan o hacen las cosas sus padres. En ese caso, lo mejor es no ponerse en una posición de igual a igual con los hijos y preguntarles por qué ellos creen que tienen razón." Es que aun cuando los hijos confrontan, siguen copiando a sus adultos. "Cuando los padres demuestren que sienten lo que dicen, despertarán la atención de los hijos." Otro recurso es la inversión de roles: que los hijos sientan lo que provocan. "Son todas herramientas nuevas de comunicación, que los jóvenes también tienen que desarrollar; tienen que desarrollar la forma de llegar a sus padres, sin caprichos ni imposiciones", finalizó.
En diversos testimonios recogidos por investigadores locales, los vecinos hablan sobre cómo llegaron a Caleta desde distintas provincias del país para trabajar en la actividad petrolera. Esta barriada que da sobre el tramo de ascenso de la avenida Güemes festejó su nacimiento el pasado jueves. Las primeras casas se construyeron en 1958 y a medida que se iban finalizando se entregaban a los ypefianos. En 1960 este lugar ya estaba totalmente poblado, incluso con todos los servicios de luz, gas y agua instalados. Junto al barrio fueron edificándose los edificios públicos como la Escuela N º 28; el hospital YPF (donde hoy funciona la clínica privada Meprisa), la Proveeduría, la Cooperativa y el Club Social y Deportivo (también YPF). Por aquella época, los vecinos de esta ciudad lo denominaban el “barrio nuevo”, en comparación al “barrio viejo” (actual Parque) que también erigió YPF. La denominación actual surgió en la reunión de los vecinos, allá por agosto de 1970, en donde conformaron la primera Comisión Directiva de la Unión Vecinal. Para ser estrictos con el dato, en ese encuentro Marcos Di Tulio pidió que antes de tratar el estatuto de la Unión, se colocara un nombre al barrio.
Por ello, el vecino Alejandro Saldaño propone el nombre de “26 de Junio, porque es la fecha en que se descubre el petróleo en la provincia de Santa Cruz, en el año 1944”. Esto fue aprobado por unanimidad. La primera comisión fue presidida por Héctor Pombo y Enrique Marini.
Teniendo en cuenta la escasa documentación oficial sobre las historias barriales, un grupo de profesionales de la división socio-cultural de la unidad académica local de la UNPA está realizando un exhaustivo rescate a través de un “Archivo de la Voz”, que dirigen Mario Palma Godoy y Daniel Cabral Márquez. Los asistentes técnicos de esta área universitaria, Iris Carrizo y Blas Díaz, acercaron a este diario algunas de las entrevistas a pioneros de esta ciudad que fueron realizando a lo largo de varios años. En este archivo hay grabaciones de vivencias de los primeros vecinos de este barrio como Elba López, Mario Balod, Leonardo Cabrera, Filiberta de Carrizo, Mercedes Saracho, Antonio Torres, Ramón Chazarreta, Genoveva Seguel, José Cifuentes, María Cecilia Cruz, Juan De la Cruz Carrizo, Angel Páez, Oscar Verazay y María del Carmen Zubeldía. Así, Leonardo Cabrera relató que “el barrio Nuevo de YPF comenzó a construirse en el año ’58 ó ’59, y lo terminaron en el ’62”. En tanto que doña Filiberta Rementería, de El Puesto de Catamarca, contó que llegó al barrio en 1960, cuando aún “las casas no tenían cerco” y en donde vivían “todos empleados de YPF”. Por su parte Mario Balod, que vino desde Buenos Aires en 1952 cuando en Caleta “había muy pocos habitantes”, rememoró que “gracias a YPF llegó el progreso; hizo hospitales, escuelas, y barrios como éste. Las casas se entregaban completas (a los empleados), de acuerdo al puntaje”, y recalcó emocionado que “debo bendecir la hora en que vine a la Patagonia; hasta la educación de mis hijos se la debo a YPF”. También aparece la memoriosa voz de doña Elba López. “Mi esposo trabajaba en YPF en Comodoro. Un compañero de trabajo, Urigo, que ya estaba viviendo en el barrio nuevo, le dijo que daban unas casas hermosas en Caleta”, narró. El tinogasteño Oscar Verazay recordó que trajo a toda su familia en 1960. “Mis primeros vecinos fueron los Llamazares, Corrales, Carrizo, Fernández y Gutiérrez. En el club YPF se realizaban bailes, festivales y había un cine que después se quemó; también se jugaba a las bochas, papi-fútbol y vóley. La escuela 28 la construyó la misma empresa petrolera”.
Por último José Cifuentes, “ypefiano por tercera generación”, comentó que el barrio era “de avanzada” porque las casas “estaban preparadas para soportar el frío y las grandes heladas”.
Muchas Gracias por acompañarnos durante estos años.
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